Los Tipos Psicológicos de Jung
Las tres distinciones de Jung, los ocho tipos descritos con sus propias palabras, y qué se le puede pedir a esta teoría cien años después.
Los conceptos que hoy usan la mitad de las herramientas de personalidad del mundo salieron de un solo libro, publicado en 1921 por un psiquiatra suizo que no pretendía construir un test. Tipos psicológicos, de Carl Gustav Jung, es la obra de la que vienen las palabras introversión y extraversión tal como las usamos, y es la base sobre la que está construido Insights Discovery®.
Carl Gustav Jung (1875-1961) fue psicólogo y psiquiatra, colaborador de Freud en su juventud, fundador de la escuela de psicología analítica y una de las mentes más influyentes del siglo XX.
Este artículo es una introducción a lo que hay dentro del libro: qué distinciones propone, cómo se combinan hasta dar ocho tipos, y qué palabras usa Jung para describir cada uno. Vas a leer bastantes citas suyas, a propósito. Es más útil tener contacto directo con su forma de escribir que leer un resumen de tercera mano.
Si aún no tienes claro qué significa exactamente preferencia, conviene empezar por Tus preferencias psicológicas: sin ese concepto, los tipos se leen como cajones y no lo son.
Qué es lo que Jung observó
La personalidad es el conjunto de rasgos y cualidades que caracterizan a una persona y la diferencian de las demás. Su estudio se remonta a la antigüedad, y Jung empieza el libro precisamente así: con un repaso del problema de los tipos desde la antigüedad hasta la modernidad, pasando por las disputas filosóficas, científicas y culturales en las que ve funcionando la misma oposición de preferencias.
Los tipos que propone se basan en su capacidad de observación y en su experiencia clínica. Su valor está, sobre todo, en las tres distinciones que observó.
Las tres distinciones
En Tipos psicológicos Jung comienza distinguiendo dos actitudes fundamentales:
Introversión – Extraversión: la actitud
Se refiere a la orientación de nuestra energía psíquica y de nuestra atención hacia el mundo interior —tipo introvertido— o hacia el mundo exterior —tipo extravertido—.
En el esquema sujeto-objeto, el tipo introvertido está más orientado al sujeto, es más «subjetivo»; el tipo extravertido está más orientado al objeto —personas, cosas y experiencias externas, ajenas al sujeto—, es más «objetivo».
A continuación distingue cuatro funciones psicológicas, agrupadas en dos pares.
Pensamiento – Sentimiento: la función racional
Se refiere a la forma en que juzgamos y tomamos decisiones.
El tipo intelectual se guía por el pensamiento, por la lógica. El tipo sentimental se guía por su sentimiento, por el valor subjetivo que otorga al objeto.
Sensación – Intuición: la función irracional
Se refiere a la forma en que percibimos y procesamos la información.
El tipo sensorial percibe a través de los cinco sentidos. Está orientado a lo específico, lo real, lo que es. El tipo intuitivo percibe a través de un «sexto sentido», la intuición. Está orientado a lo general, lo posible, lo que puede ser.
Y una aclaración de vocabulario que evita un malentendido grande: cuando Jung llama irracional a esta función no está diciendo insensata. Está diciendo anterior a la razón. Percibir ocurre antes de juzgar.
Según Jung, cada persona tiene preferencia por una de las dos actitudes y por una de las cuatro funciones. ¿Cuál es tu actitud preferida, introversión o extraversión? ¿Y tu función, pensamiento, sentimiento, sensación o intuición?
Cada actitud se combina con cada función, y de esas ocho combinaciones salen los ocho tipos psicológicos de Jung.
Los ocho tipos, con las palabras de Jung
Lo que sigue son fragmentos del propio Jung sobre cada uno de los ocho tipos. Están tomados de la parte del libro en la que describe los tipos y fija sus definiciones, que es también la parte que se cita en todas partes y la que casi nadie ha leído.
Conviene leerlos sabiendo dos cosas. La primera, que Jung escribe sobre tipos puros, y él mismo advierte de que no se encuentran así en la práctica. La segunda, que su tono es el de un erudito de 1921 describiendo pacientes y contemporáneos: hay juicio moral en algunas descripciones, y se nota.
El tipo extravertido
Intelectual extravertido
“Será éste una persona que aspire -siempre y cuando, claro está, sea un tipo puro- a hacer dependientes todas las manifestaciones de su vida de deducciones intelectuales en último término orientadas por los datos objetivos, sean estos hechos fácticos o ideas de validez universalmente aceptada (…) no solo frente a sí sino frente a su entorno.”
“… tiene prohibido por su moral tolerar excepciones. Su ideal tiene que hacerse realidad sean cuales fueren las circunstancias, porque defiende la que a sus ojos es la formulación más pura de la realidad objetiva, y tiene por ello que ser una verdad válida para todos…”.
Sentimental extravertido
“En tanto que sus sentimientos se lo permitan, puede pensar de maravilla, pero toda deducción, por lógica que sea, que pudiera conducirla a resultados turbadores para sus sentimientos, será rechazada…”
“Uno ahora es esto y luego aquello, pero solo en apariencia…”
“… la persona exagera la exteriorización de sus sentimientos…”
“… lo que más le importa a este tipo es establecer unos vínculos afectivos fuertes con su entorno, por eso se ve obligado a redoblar los esfuerzos para vencer las reservas de los que le rodean…”
Sensorial extravertido
“No hay ningún otro tipo humano que pueda compararse por su realismo con el tipo sensorial extravertido. Su sentido de los hechos objetivos está en él extraordinariamente desarrollado. Su vida es una acumulación de experiencias reales con objetos concretos…”
“Su objetivo es el goce concreto…”
“Las cosas no pueden ser más que concretas y reales.”
“La que busca es siempre la sensación más intensa, que en su caso particular no puede venir más que de fuera.”
Intuitivo extravertido
“Su olfato es muy fino para todo lo que se halla en statu nascendi y preñado de futuro.”
“Al observársele tiene uno la impresión, que él mismo también comparte, de que se halla ante la oportunidad de su vida, en una encrucijada frente a la cual ya no es capaz de sentir ni de pensar en nada más.”
“… puede reunir méritos nada comunes como iniciador, o cuando menos como promotor, de toda clase de iniciativas.”
“Nadie le supera a la hora de infundir ánimos a los que le rodean o insuflarles entusiasmo por una nueva causa, aunque bien puede suceder que a los dos días él sea el primero en abandonarla.”
“Con sólo que fuera capaz de hacer un alto, cosecharía los frutos de su labor, pero su natural está siempre urgiéndole a apresurarse en pos de la última posibilidad que haya aparecido, abandonando las tierras que acaba de sembrar…”.
El tipo introvertido
Intelectual introvertido
“Como el extravertido, seguirá en sus reflexiones la pista a esas ideas pero en sentido opuesto, hacia dentro en vez de hacia fuera. Su aspiración es a profundizar, no a extenderse.”
“Si el objeto es una persona, ésta percibe con toda claridad que en propiedad sólo entra en cuestión de forma negativa, como algo que sobra, en casos menos graves, y como algo que se rechaza directamente como un estorbo, en los extremos.”
“Sus juicios dan la sensación de ser fríos, inflexibles, arbitrarios y desconsiderados, pues están menos relacionados con el objeto que con el sujeto”.
“Muy rara vez hará el esfuerzo por atraerse a su partido a otra persona… y de hacerlo, lo hará casi siempre de una forma tan torpe que lo normal será que consiga lo contrario…”
“Al perseguir sus ideas peca casi siempre de tozudo, obstinado y en exceso impermeable a la influencia ajena…”
“Como medita sus cuestiones desde todos los ángulos posibles, acaba complicándolas en exceso y preso de todo tipo de escrúpulos.”
Sentimental introvertido
“Ni brilla ni se hace notar”.
“Desde fuera tiene uno la impresión de hallarse ante una persona armoniosa en su discreción, plácida en su compostura y amablemente receptiva en su actitud, a la que sería ajeno cualquier deseo de influir en su interlocutor o impresionarlo, y aun más de modelarlo o cambiarlo.”
“Aunque siempre se advierte una buena disposición a coexistir con los demás en clave de quietud y armonía, su conducta frente a los objetos extraños carece de amabilidad y éstos no se encuentran nunca con un recibimiento cálido, sino lleno de apariencia de indiferencia, de una frialdad que puede ira hasta el rechazo…”
“…éstos (los sentimientos) no son extensivos, sino intensivos, y discurren en lo hondo… Luego es posible que estalle en forma desmesurada…”
Sensorial introvertido
“Es un tipo irracional, porque, al confrontarse al acontecer de los hechos, la mayoría de sus elecciones no se basan en juicios de la razón, sino que se guían por lo primero que sobreviene.”
“Desde fuera, por expresarlo así, no hay jamás forma de prever qué cosas le causarán impresión y qué cosas no.”
“… las características dificultades del introvertido para expresarse ocultan también su irracionalidad. Contrariamente a ello, puede incluso llegar a llamar la atención por su calma y pasividad o por lo racional de su autodominio, característica esta última que, además de ser causa de lo equivocado de muchos juicios apresurados, tiene su razón de ser en la falta de una relación con los objetos.”
Intuitivo introvertido
“…representado, de un lado, por el soñador místico y el vidente, y, de otro, por el fantasioso y el artista.”
“Como es lógico, la intensificación de la intuición hace que el sujeto se aleje a menudo en un grado extraordinario de la realidad tangible, convirtiéndolo en un completo enigma en su entorno inmediato.”
“… convierte su vida y se convierte a sí mismo en un símbolo, pero en un símbolo que, aunque ajustado al significado interno y eterno de los hechos, no lo está a la realidad presente y tangible, y de este modo se priva de la oportunidad de influir verdaderamente en esta última por no ser capaz de hacerse entender.”
“Sus argumentos carecen de poder racional de convicción… Su voz es la del que predica en el desierto.”
Y una advertencia del propio Jung, que es la frase que más falta hace cuando alguien usa esto para etiquetar a un compañero de trabajo. Los tipos que propone se basan en sus observaciones y su descripción se refiere a «tipos puros»:
“De ningún modo hubiera querido transmitir la impresión en los capítulos precedentes de que estos tipos podrían ser observados en la praxis con un grado de pureza idéntico al que presentan en mi descripción”
Qué se le puede pedir a esta teoría, y qué no
Aquí conviene ser preciso, porque es donde se juega la credibilidad de todo lo demás.
Jung no se propuso construir un instrumento de medida. Se propuso describir, con la finura que le permitían su observación y su experiencia clínica, unas oposiciones que veía funcionar en la consulta, en la historia de la filosofía y en las peleas entre escuelas científicas de su época. No hay muestras, ni escalas, ni contrastes estadísticos, porque no era esa la pregunta que se estaba haciendo. La psicología académica actual trabaja la personalidad sobre todo con modelos de rasgos construidos por métodos estadísticos, y esa es otra tradición, con otro propósito.
Lo que sí aporta la tradición junguiana es un lenguaje descriptivo, común y no evaluativo. Sirve para hablar de diferencias sin convertirlas en un ranking, y eso es exactamente lo que hace falta en un equipo. Cien años después sigue funcionando por eso, no por su aparato estadístico.
Y de ahí sale el límite de uso, que es el mismo que aplico yo: este marco describe estilos, no mide capacidad ni predice desempeño. Es material de desarrollo y de conversación. No es material de selección.
Si te planteas leer el libro
Merece la pena, con las expectativas ajustadas. Ten presente que lo escribió un erudito hace más de cien años y que la mayor parte del volumen no va de los ocho tipos: va del problema de los tipos a lo largo de la historia del pensamiento, de Tertuliano y Orígenes a Schiller, Nietzsche y la lingüística de su tiempo. Los conceptos que hoy se citan están en la parte final.
Si lo que buscas es otra cosa —conocer tus propias preferencias, con un instrumento contrastado y un informe que puedas usar el lunes—, esa aproximación más actual y didáctica es la del Perfil Personal Insights Discovery®, construido sobre estas mismas distinciones.
Por dónde seguir
Los ocho tipos de Jung no son los ocho tipos Insights®, y conviene no mezclarlos. Los de Jung combinan la actitud con una de las cuatro funciones. Los ocho tipos Insights® se construyen sobre las cuatro energías cromáticas y su orden de preferencia, y se despliegan después en la Rueda de 72 tipos.
El recorrido natural desde aquí es distinción por distinción: Introversión o extraversión, Pensamiento o sentimiento y Sensorial o intuitivo. Después, los cuatro colores y los ocho tipos, en primera y segunda parte.
La formación de introducción Hablemos
Fuentes
- C. G. Jung, Tipos psicológicos (Psychologische Typen, Rascher Verlag, Zúrich, 1921). Todas las citas de este artículo proceden de la edición española de la Obra completa, vol. 6, Trotta.
- Material oficial de Insights Learning & Development para el programa de introducción a Insights Discovery®, del que procede la lectura aplicada de las tres distinciones.