Pensamiento o Sentimiento

La segunda distinción de Jung: cómo juzgas y cómo decides. Las ocho distinciones, y por qué «racional» aquí no significa lo que parece.

Pensamiento o sentimiento es la distinción que más se malinterpreta de las tres de Jung, porque su nombre suena a un juicio de valor. Lo que separa son dos criterios para decidir: la lógica impersonal y el valor personal. Los dos son razonamientos completos, y ambos exigen analizar antes de concluir.

Antes de seguir, dos preguntas que suelo hacer en las sesiones:

¿Cómo tomas la mayoría de tus decisiones?

¿Y cómo tomas las más importantes?

Con frecuencia la respuesta no es la misma, y ahí ya hay información.

De dónde sale la distinción

Pensamiento y sentimiento forman parte de la teoría de las preferencias psicológicas de Jung, expuesta en Tipos psicológicos (1921), igual que la distinción introversión o extroversión.

Jung distingue primero una actitud —introvertida o extravertida— y después cuatro funciones psicológicas, agrupadas en dos pares:

El tipo intelectual se guía por el pensamiento, por la lógica. El tipo sentimental se guía por su sentimiento, por el valor subjetivo que otorga al objeto.

Y aquí está la trampa del vocabulario. Jung llama racional a este par porque las dos funciones juzgan: las dos aplican un criterio y llegan a una conclusión. Una aplica lógica impersonal; la otra aplica valores. Quien decide por sentimiento no decide sin analizar: decide con preferencia por el valor y la relación, después de haber analizado. Es otro tipo de razonamiento, no una ausencia de razonamiento.

Las ocho distinciones

Así es como presento este par en mis programas de Insights Discovery®, que es la aproximación aplicada a la misma distinción de Jung. Van por pares opuestos:

Pensamiento Sentimiento
Basado en la lógica Guiado por valores
Más «formal» Más «familiar»
Desapegado Personal
Objetivo Subjetivo
Tareas Relaciones
Competitivo Contemporizador
Resultados Personas
Qué Quién

Los dos últimos pares son los que mejor explican un desencuentro en una reunión.

Qué o quién. Ante el mismo problema, una preferencia pregunta primero qué ha pasado y qué hay que hacer, y la otra pregunta primero a quién afecta esto. Las dos preguntas hay que contestarlas. El orden en que se hacen cambia por completo el tono de la conversación.

Resultados o personas. Nadie sensato elige una cosa y desprecia la otra. Pero cuando hay que sacrificar algo, y siempre hay que sacrificar algo, la preferencia decide qué se sacrifica primero.

Cómo se reconoce en el día a día

Unas pistas para situarte.

Si tu preferencia es el pensamiento, es probable que te muestres escéptico ante algo hasta haber asimilado toda la información. Seguramente recuerdas datos y cifras con más facilidad que nombres y caras. Y puede que defiendas los dos lados de una discusión, estés de acuerdo o no.

Si tu preferencia es el sentimiento, es probable que tengas muy presentes los sentimientos de la otra persona al decidir. Seguramente sacrificas tu propia comodidad para acomodar a los demás. Y puede que cuestiones las decisiones que afectan al bienestar de otros.

Es una preferencia, no una definición

Conviene insistir en el concepto de preferencia, porque este par es el que más se usa como etiqueta.

Tomas decisiones con lógica y apoyándote en elementos objetivos, y también con valores y elementos subjetivos. Usas las dos cosas, todos los días. Lo que tienes es preferencia por una de las dos, y en algunas personas esa preferencia es muy marcada y en otras casi no se nota.

Y una consecuencia práctica: una preferencia no es una capacidad. Preferir la lógica no te hace mejor analista, igual que preferir el valor no te hace mejor con la gente. Lo que la preferencia predice es por dónde empiezas, no lo bien que lo haces.

Dónde aparece esto en los colores

Esta es la segunda de las dos distinciones con las que se construyen las cuatro energías cromáticas de Insights Discovery®.

Las energías Azul Mar y Rojo Fuego son de pensamiento. Las energías Amarillo Sol y Verde Tierra son de sentimiento.

Fíjate en lo que eso implica: Azul Mar y Rojo Fuego son opuestas en introversión-extraversión y sin embargo comparten la preferencia por el pensamiento. Lo mismo pasa entre Amarillo Sol y Verde Tierra con el sentimiento. Los colores no son cuatro rasgos sueltos: son cuatro combinaciones de dos ejes, y por eso cada uno comparte algo con dos de los demás y no comparte nada con el cuarto.

Queda una tercera distinción, la única que no está ligada a ningún color: Sensorial o intuitivo.

Y si quieres saber dónde estás tú en cada eje, con qué intensidad y qué implica en tu forma de trabajar, eso es lo que recoge el Perfil Personal Insights Discovery®.

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Fuentes